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Jueves 14 de diciembre del 2006

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VENTANA
La “libertad” de Ginny Taulé
LA ARTISTA CONFIESA QUE SUS DIBUJOS SON LA CONCRECIÓN DE SU ALMA
Laura González
 
Ginny Taulé enfrenta con éxito su primera exposición individual.

SANTO DOMINGO.- A Ginny Taulé se le conocía en los círculos académicos tanto del área de ciencias sociales como por sus actividades profesionales en la comunicación corporativa. Su arte, sin embargo, a pesar de tener un desarrollo sostenido, fue exhibido con discreción sólo en exposiciones colectivas. Hasta el presente, ha sido una verdadera revelación.

En la galería Mesa Fine Art, de la Plaza Andalucía II, se inauguró su primera exposición individual de dibujo, titulada “Libre”, en la que pueden apreciarse trabajos exquisitos, de gran pulcritud, intensidad y belleza.

Habíamos visto una muestra de sus trazados en blanco y negro en su poemario ilustrado “Catarsis de Tinta”, publicado en 2003. ahora nos presenta una diversidad de formatos y técnicas, utilizando tinta, lápiz o pastel sobre papel o sobre tela, para crear esta magia de formas únicas, nunca vistas, que vienen a ampliar el mundo de las artes visuales dominicanas.
Compartimos con los lectores de Ventana la interesante conversación que sostuvimos con la artista.

¿Qué tan liberador le resulta el dibujo?
Como expreso en la introducción del Catálogo de la exposición “Libre”, percibo el acto de dibujar como dejar fluir la energía al ritmo del ánimo, alcanzando con trazos la cadencia interior. Es una especie de meditación con los ojos abiertos hasta que brote la esencia, hasta ver el interior materializado en imágenes. Y esto es, por supuesto, tremendamente liberador, cada paso del proceso y luego también el descubrir la obra terminada, como una foto del alma y del pensamiento que se revela a los sentidos.

¿Qué significan para ti el dibujo y la literatura?
El éxtasis de encontrar una voz.

¿La pintora complementa a la escritora, viceversa o sencillamente cada quien habita en su mundo, entre paredes totalmente separadas?
Si estuvieran separadas serían dos personajes desarrollando papeles distintos; se trata más bien de una persona con una visión de la vida, con experiencias y emociones que traduce en obras a través de los canales de comunicación a su alcance. Es una bendición poder recurrir a más de una forma de expresión y a la vez que lo celebro, lo acepto con humildad y doy gracias por ello.

¿Hay un ritual, motivos, estados de ánimo que la lleven a escribir o a dibujar?
A escribir sí, para hacerlo tengo que sentir la necesidad de decir algo, de fijar posición sobre un particular, de plasmar un sentimiento o de aclararme en torno a alguna situación. Escribo con un propósito, mientras que dibujar es algo que hago siempre, es mi lenguaje más natural, el que fluye permanentemente, incluso a veces inconscientemente, estoy escuchando con atención y mi mano se mueve sobre la superficie a mi alcance. El gráfico es un lenguaje más libre porque no calla nada y no pone condiciones para materializarse, no requiere de silencio, ni de soledad, al menos para mí en la mayoría de los casos.

¿Esta disciplina, el dibujo, es la maqueta de un gran talento artístico o es, a su juicio, tan sólida como la pintura o la escultura?
Eso le tocará juzgarlo a los expertos. Yo sólo puedo afirmar sobre el dibujo lo que ha expresado Alejandro Sanz respecto a la música: “no es que sea mi trabajo, es que es mi idioma”. Creo que toda forma de expresión tiene validez en sí misma, y no debe considerarse como antesala a otra de mayor rango en función de una jerarquía arbitraria. Además en el arte contemporáneo vemos como las líneas que separaban una forma de otra se desdibujan para dar paso a una mayor flexibilidad que contribuya a la expresión.

¿Cómo se dibuja un concepto tan personal como la libertad?
La libertad no se persigue, ni se atrapa, no admite traducirse en determinados códigos visuales ni de ningún otro tipo. Más bien se siente, se vive. Es, igual que la alegría, una actitud más que un estado. Nunca he intentado dibujar la libertad, ni siquiera la mía, sería un contrasentido. Ahora bien, la libertad puede quedar evidenciada si se siente, puede hacerse presente en formas y colores, en espacios libres, en una determinada composición y eso puede claramente percibirse. Así lo veo suceder, así lo interpreto. Para poder explicarlo he citado antes a la escritora Carmen Martín Gaité quien en su novela Nubosidad variable dice que “la sorpresa es una liebre, y el que sale de caza, nunca la verá dormir en el erial”. Cuando dibujo no parto de certezas, no voy tras la liebre, pero estoy abierta a recibirla y cuando aparece hecha magia en un papel o en un lienzo la primera sorprendida soy yo.

Usted habla de “dejar ir la mano al ritmo del ánimo” o de que el más sincero de los trabajos es “el que sale del espíritu”. ¿No son, como dicen muchos, la catarsis, el desenfreno, la pasión o la inspiración, enemigos de la creación más técnica?
Lo técnico refiere a la habilidad, a la disciplina, a la práctica, no a frialdad, ni a indiferencia. No hay que optar entre la técnica impecable pero vacía y la emoción desprovista de capacidad y de destreza. La sutileza o la intensidad de las sensaciones se vale de técnicas para ser expresadas; para plasmar la sensibilidad se requiere de la utilización, idealmente con pericia y madurez, de los elementos de los que se dispone y la evolución artística refleja ambos componentes, que por demás se desarrollan juntos.

Con esas formas abstractas ¿a qué quieren dar forma sus trabajos? ¿A mundos paralelos, a pedazos de este?
Mis dibujos son la concreción de mi alma. Dan forma a mi mundo interior que se conforma en interacción con el entorno y cuanto lo conforma, y de cómo logro integrarlo intelectual y emocionalmente.

¿Es necesario un espacio de silencio para crear?
Sin duda, aunque ese silencio no se precise, como he expresado, en el momento mismo de la creación, ésta tiene que provenir de un espíritu fortalecido y presente. La introspección es equilibrio del espíritu y por eso la creatividad requiere de algún ensimismamiento. Es necesario callar lo suficiente para tener que entregar.

 

 

 
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