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Jueves 14 de diciembre del 2006

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THE WALL STREET JOURNAL AMERICAS
La Fed no cree en una recesión en EE.UU., pero los mercados de bonos tienen sus dudas
Por Greg Ip
y Christopher Conkey,
The Wall Street Journal

WASHINGTON—La construcción de viviendas nuevas en Estados Unidos se está desplomando. Las ventas de automóviles se han debilitado. Los inversionistas han presionado las tasas de interés de largo plazo muy por debajo de las tasas de corto plazo que fija la Reserva Federal (Fed). En años anteriores, estos factores han sido precursores de una recesión.

Sin embargo, la Fed y gran parte de Wall Street apuestan a que las antiguas reglas no se aplican a la situación actual. Si bien no hay que descartar una recesión el próximo año, es muy poco probable que ocurra.
“Esta vez será distinto”, predijo Ed Leamer, jefe del centro de pronósticos de la Escuela de Negocios Anderson de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), en un informe. “Esta vez, los problemas inmobiliarios se quedarán en el sector inmobiliario”. Aun así, admite que este pronóstico “nos tiene con insomnio”.

Las constructoras y los fabricantes de automóviles están reduciendo su producción para reducir los excesos de inventarios. Muchos economistas y funcionarios de la Fed dicen que probablemente se trate de un ajuste temporal, dado que la demanda previa no era sostenible, en vez de un reflejo de que las tasas de interés más altas están eliminando el acceso fácil a capitales. Es decir, los problemas de esas industrias no son señales de fuerzas más amplias que están empujando la economía estadounidense hacia una recesión. Mientras tanto, las exportaciones estadounidenses se han beneficiado del sólido crecimiento de los socios comerciales de EE.UU., en especial el de Europa.

Este análisis optimista recibió un impulso ayer al conocerse que las ventas minoristas en noviembre habían aumentado 1% frente a octubre, un salto mucho mayor al que los economistas habían pronosticado. Los rendimientos de los bonos aumentaron fuertemente, ya que los inversionistas estaban reajustando su visión de que la Fed tendrá que reducir las tasas de corto plazo para proteger a la economía de una recesión. Podría tratarse de una primera señal de que la brecha entre la mirada pesimista de los mercados de bonos y la evaluación más positiva de la Fed se está cerrando.

Ciertamente, la economía estadounidense se ha desacelerado. Los economistas predicen que crecerá a un ritmo anual de 2% a 3% en el segundo semestre de este año y a lo largo de todo 2007. En los tres años previos, el promedio fue de 3,8%. Por otro lado, tanto la Fed como Wall Street tienen un pésimo historial a la hora de predecir recesiones.

Ed Hyman, economista jefe de la firma de inversiones ISI Group, dice que no se cree “el cuento que, como la corrección del mercado de bienes raíces no ha afectado mucho a la economía hasta ahora, ya hemos pasado lo peor”. Según él, los aumentos de tasas que la Fed mantuvo hasta mediados de año, así como el alza en los precios del petróleo, impactarán de manera rezagada en la economía.

Históricamente, las recesiones han ocurrido cuando la Fed, preocupada por la inflación, elevó bruscamente las tasas de interés de corto plazo hasta el punto que llegaran a estar más altas que las tasas de largo plazo, un fenómeno conocido como la curva de rendimientos invertida. Las tasas más altas primero afectan a las compras que son más sensibles a las tasas de intereses, como viviendas y autos, y después en el consumo en general. Al final, esto reduce las inversiones de las empresas y el empleo.

Leamer, de UCLA, afirma que el mercado inmobiliario es uno de los indicadores más confiables para predecir una recesión. Los permisos de construcción para viviendas nuevas han bajado 29% desde agosto de 2005. Desde 1950, EE.UU. ha tenido siete descensos similares, de los cuales seis estuvieron seguidos de una recesión. Pero hay diferencias cruciales esta vez. Brian Sack, un economista de la firma de pronósticos Macroeconomic Advisers, dice que las curvas de rendimientos invertidas normalmente reflejan tasas de corto plazo más altas y las expectativas de los inversionistas en renta fija de que la Fed estaría forzada a reducirlas para prevenir una recesión. Ahora, las tasas de corto plazo no están particularmente altas en relación a la inflación; son los rendimientos de bonos los que están inusualmente bajos.

Sack dice que ello se debe a que los tenedores de bonos están más confiados en que la inflación se mantendrá baja y estable, y que el crecimiento también será estable. Por eso, no están exigiendo una prima tan alta para prestar su dinero por períodos largos.

Dean Baker, un codirector del Centro de Investigación Económica y Política, afirma que los optimistas “no toman en cuenta todo el impacto del bajón inmobiliario”, agregando que “creen que ya ha llegado a su fin, pero me parece que sólo estamos viendo el comienzo”. Según él, la economía entrará en una recesión el próximo año, probablemente contrayéndose en el primer y segundo trimestre.

Baker dice que el sector de bienes raíces no sólo impulsó a la economía mediante la construcción, sino también permitiendo a los consumidores pedir créditos a cambio del creciente valor de sus propiedades. Y ese efecto se está desvaneciendo. Los propietarios de viviendas obtuvieron créditos hipotecarios y otros préstamos relacionados por un valor de US$113.500 millones en el tercer trimestre, según los cálculos del economista de la Fed James Kennedy. Esta cifra es sólo la mitad frente al año anterior y la más baja desde el cuarto trimestre de 2003.

 
 
 
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